“Nie yin niang”

“Nie yin niang” (“The Assasin“ ESP; “La asesina”, ARG) CHI Dir: Hsiao-Hsien Hou 2015

SOBREDOSIS WUXIA

Normalmente ya no suelo caer en la trampa de los films Wuxia (cine de espadas y artes marciales de época) Demasiados años sufriendo frustraciones y decepciones, me sirvieron para tomar conciencia y no volver a consumirlos nunca más, salvo que algún raro motivo me obligara a hacerlo.

El trauma, como la gran mayoría, viene de cuando era pequeño. A pesar de haber nacido en el 78, mi cerebro y neuronas solo empezaron a recopilar información, más o menos fidedigna en los años 80´s, época donde el Karate y las artes marciales eran la última tendencia juvenil de todo buen varón. En esa era sin internet, yo como tantos otros niños, perseguía con ansias cualquier tipo de material audiovisual que llevara artes marciales en su interior.

Contando con la suerte de tener un conocido, hijo de los dueños de un video club del barrio, consumíamos, cual adictos, casi todas las tardes, alguna pieza donde hubieran piñas, patadas y estrellas ninja volando con el fin de saciar nuestra sed de karate.

Y allí en esa búsqueda desesperada, fue cuando tuve el primer contacto con el género Wuxia, y también fue cuando sufrí el primer desamor con el mismo. Con estos films que prometían armas extrañas y gente peleando, hasta encima de los arboles, aprendí que para ver con suerte, cinco minutos de acción, tenía que esperar, un promedio de veinte minutos (en mi cerebro era mucho mas) donde no ocurría absolutamente nada. Básicamente no salía a cuenta tragarse todo el film por unas cuantas escenas de acción por muy originales que fueran.

Abandonada la etapa de la niñez y superada la pasión infantil por las artes marciales, continué viendo estos films motivado por su elaborada estética, sus vestuarios, sus coreografías, su poesía visual, pero sus momentos de calma y reposo, clásicos del cine chino, y gran parte del cine asiático, continuaban provocándome un terrible e insoportable aburrimiento como cuando era niño.

Insistí e insistí, cual un adicto que sabe que lo que consume le hace mal, pero sigue haciéndolo igual hasta que un día cansado de la situación, me aleje de ellos por un buen tiempo.

Con el fenómeno que supuso “Wo hu cang long” (“Tigre y dragón” ESP) en el año 2000, bastante más mainstream que los Wuxia habituales, recaí otra vez cual un adicto que cree poder controlar su enfermedad, y volví a consumir films de este género, algo más enfocados en la acción que en la historia y tradición del país. No tarde ni siquiera tres films en darme cuenta y recordar porque los había abandonado en su momento.

Y así me mantuve limpio durante más de diez años sin consumir ni un solo Wuxia, a pesar de que en muchas ocasiones tuve ganas, movido por alguna crítica picante, cartel promocional de diseño o tráiler manipulador.

Y me sentía bien conmigo mismo, hasta que el maldito aval del siempre laureado Cannes y una decena de artículos y alabanzas en revistas de cine me hicieron recaer otra vez.

“The assasin” del Taiwanés Hsiao-Hsien Hou, es la gota que colmó mi vaso, el cierre perfecto y definitivo a mi problema de adicción a este género. Es la sobredosis que te hace replantearte de una vez por todas que es lo que estás haciendo con tu vida.

Al margen de mi pasado errante, cuando termino de ver The assasin no solo recapacito sino que me indigno sin entender todo lo que la critica alaba. No pasa nada, no es la primera vez. Cannes es Cannes y la crítica intelectualoide es la que es.

En mi humilde opinión el diseño de arte es muy bueno. El vestuario es de lo mejor que he visto en mucho, mucho tiempo y no es poca cosa en un genero donde las telas siempre están en un nivel muy alto. La actriz Qui Shu es hermosa, pero… Yo no vi belleza fotográfica como tal. Hay un estilo extraño, tal vez original, en la realización y la luz, con esa cámara casi escondida entre telas y llamas de velas pero sin más. Narrativamente es un maldito caos y hay que hacer un gran esfuerzo para entender quien está contra quien. Y es una vez mas, pero en este caso como nunca antes había visto, soporíferamente aburrida y tediosamente insoportable.

No voy a entrar a valorar si todo esto es porque es “intimista” o si este “genio” de director, según parte de la crítica, ha revolucionado el género, ya que como conté abiertamente, tengo un grave problema con el mismo y no creo que sea capaz  de aportar con objetividad algo nuevo a todo lo que se ha dicho y escrito.

Simplemente les cuento que, tras este grave traspié, siento que ha renacido otra vez y que para mí este el punto final con los Wuxia. Espero, de ahora en adelante, seguir con la fuerza de voluntad suficiente para no volver a recaer, nunca mais.

 

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